Por Benny Díaz
Hasta la mesa de redacción de Noticiags llegó una grave y documentada denuncia social que exhibe, una vez más, la podredumbre institucional y la absoluta falta de empatía con la que opera la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV). Quienes cargan sobre la espalda el tormento de buscar a un familiar desaparecido se topan de frente con un muro burocrático diseñado para desgastar, ignorar y burlarse del dolor ajeno.
El testimonio de Sergio de Lara, víctima indirecta en un caso de desaparición forzada, desnuda la farsa detrás de los discursos oficiales de justicia y acompañamiento. El señalamiento apunta directamente contra el titular y encargado de la oficina, Juan Ricardo Arellano de Lira, a quien se le acusa de cerrar las puertas a las víctimas y actuar con total displicencia, conducta replicada por su equipo inmediato, integrado por Paulina García y Rodrigo, de quien se desconoce el apellido.
De acuerdo con lo expuesto por Sergio de Lara, la CEAV ha sido incapaz de brindar la atención básica y urgente a la que por ley está obligada. En lugar de apoyo legal, médico y psicosocial, los afectados reciben largas y promesas vacías:
«Cuando acudí a esa oficina, el licenciado Ricardo me aseguró que en tres meses se arreglaba mi problema. Ya van tres años y no hay para cuándo», denunció el afectado.
Tres años de silencio, desidia e inacción, donde la oficina debería operar con la máxima urgencia y sensibilidad humana. La burla no se detiene ahí. Según relata Sergio de Lara, el propio encargado le afirmó que contaba con derecho a cobertura médica y apoyo psicológico; sin embargo, en ningún momento le otorgó los pases, ni le indicó la ubicación de los consultorios, dejándolo en total desamparo y en una flagrante violación a sus derechos humanos.
Esta no es una queja aislada ni fortuita. De acuerdo con los afectados, se trata de una práctica sistemática que impacta a decenas de familias que acuden desesperadas a tocar puertas sin recibir respuesta. La situación ya ha sido reportada de manera formal ante las oficinas centrales de la CEAV en la Ciudad de México para exigir la destitución inmediata de los funcionarios responsables. No obstante, en la capital la respuesta sigue siendo la misma: encubrimiento, omisión y congeladora administrativa.
La Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas fue concebida como un refugio institucional frente a la barbarie, no como una trinchera de burócratas indolentes que cobran sin cumplir con su deber. Hoy, las víctimas de desaparición exigen que las autoridades centrales dejen de voltear hacia otro lado y destituyan de inmediato a Juan Ricardo Arellano de Lira y a su equipo de colaboradores, antes de que su negligencia siga cobrando la dignidad y la salud de quienes únicamente exigen justicia.






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