Redacción
En un video publicado en las redes sociales de Andrés Manuel López Beltrán, éste se deslinda del huachicol fiscal, responsabiliza al “hampa del periodismo” de una supuesta “guerra sucia” contra él y su padre y asegura que “la historia los juzgará a todos.
Aquí reproducimos de manera textual, lo que Andy López Beltrán dijo a los ciudadanos y sus seguidores:
Muy buenos días tengan todas y todos. Me dirijo a ustedes con respeto desde nuestro bello estado de Tabasco, el edén de México. Lo hago como muy pocas veces lo he hecho, porque es evidente que existe una campaña en televisión, en la radio, en los periódicos, en internet; para decirlo más claro: toda una guerra sucia en contra de mi persona, en contra de Andrés Manuel López Obrador y en contra de nuestro movimiento.
Ha pasado el tiempo y, aunque había decidido no darle importancia porque tampoco es nada nuevo —estas campañas de desinformación y calumnias han sido parte de nuestras vidas desde que tengo conciencia; primero fueron en contra de nuestro padre y más recientemente en contra mía y de nuestra familia—, quiero responder en esta ocasión porque, como se dice en el hampa del periodismo, «la calumnia cuando no mancha, tizna», y ellos están aplicando la máxima hitleriana de que una mentira que se repite muchas veces puede convertirse en verdad.
Empiezo aclarando que todo esto está motivado por un interés político; es decir, estos ataques vienen y son dirigidos por quienes estaban antes en el poder, y no me refiero a los políticos o los partidos que simulaban estar al mando del país, sino a los que de verdad mandaban y ejercían el poder: los potentados, los hombres más ricos de México, la oligarquía, los grandes corruptos a quienes con mucha puntería Andrés Manuel López Obrador bautizó como «la mafia del poder». Es evidente que los de antes impulsan estas campañas y guerra sucia para tratar de regresar al poder y con eso retroceder a nuestro país a como era antes.
Los dueños de los medios de comunicación, o mejor dicho, medios de desinformación, son los hombres más ricos de México y es importante aclarar cómo se hicieron tan ricos: pues se hicieron ricos a costillas del pueblo, beneficiándose del presupuesto público que no llegaba a la mayoría de la gente, con concesiones del gobierno, contratos y con privilegios que solo ellos tenían; es decir, se hicieron ricos al amparo del poder y del presupuesto público. Ellos y sus riquezas mal habidas encarnan un sistema de gobierno neoliberal corrupto que por años llenó de sufrimiento y pobreza a nuestro pueblo, que profundizó la desigualdad. Son ellos, quienes carecen de toda autoridad moral, los que ahora atacan y hacen juicios de valor a quienes luchamos porque en México siga la transformación.
Sobre sus mentiras, calumnias e insultos, quiero aclarar que nosotros no somos corruptos como ellos; que, a diferencia de ellos, no poseemos riquezas opulentas, propiedades ni dinero en el extranjero. Es falso que tengamos relaciones de complicidad, socios, prestanombres o que trafiquemos con influencias para beneficiarnos. Nunca jamás han podido presentar una sola prueba, todo es nada más tirarnos lodo.
No tenemos ninguna relación tampoco con los negocios o empresas de Jorge Amílcar Olán Aparicio, como lo aclaramos en el comunicado de hace más de dos años, el 22 de julio de 2024, el cual les leo textualmente: «En ningún momento hemos recomendado o intercedido por ninguna persona o empresa con la intención de beneficiarle con contratos o presupuesto público de las múltiples instituciones y niveles de gobierno. Conocimos a Jorge Amílcar Olán Aparicio hace algunos años en Villahermosa, Tabasco; él se dedicaba a la venta y distribución de acabados, pisos, piedras naturales y materiales de construcción, y no tenía ninguna relación comercial con ningún nivel de gobierno. La relación se dio por amigos en común y porque su esposa estudió conmigo en la escuela primaria. No está de más aclarar, como lo hicimos hace más de dos años, que nunca tuvimos conocimiento ni intercedimos o recomendamos a nadie para obtener ningún tipo de contrato o negocio con la administración pública federal o local». No somos iguales: no somos traficantes de influencias ni participamos en ningún acto de corrupción como pretenden, sin pruebas, acusarnos.
Sobre las acusaciones referentes a mi supuesta relación con el llamado «huachicol fiscal», quiero negarlo categóricamente, ya que no tengo nada que ver con dichos delitos en los cuales perversamente me quieren inmiscuir, y acuso una estrategia de guerra sucia que está tratando, basándose en mentiras, supuestos, difamaciones y mañosas conjeturas, de relacionarme con el tema. Recientemente Televisión Azteca publicó una supuesta entrevista de uno de los involucrados que actualmente se encuentra en prisión por dichos delitos; en ella pretenden relacionarme en estos ilícitos.
Sobre eso aclaro: nunca he hablado con ningún funcionario de la Secretaría de Marina, ni de manera directa ni por teléfono o por ninguna vía; quien me menciona —y además lo hace aceptando que no tiene ninguna prueba— fue detenido en Argentina, y hasta allá fueron agentes estadounidenses del FBI para ofrecerle protección e inmunidad a él y a su familia a cambio de colaborar con un país extranjero en contra mía, de Andrés Manuel López Obrador y en contra del gobierno de México. No existe ni existirá nunca ninguna prueba que nos involucre o que pueda probar nuestra participación o relación a ningún nivel con estos delitos. Nunca hemos participado en eso, nunca supimos de eso y jamás hubiéramos sido omisos si lo hubiéramos sabido. Se trata de una vil mentira y de una calumnia.
Acuso directamente a Ramón Alberto Garza, quien actúa como agente de las agencias extranjeras en México; a Ricardo Salinas, dueño de TV Azteca; a Carlos Loret de Mola, que siempre está al servicio de esos corruptos, y a otros medios de manipulación de encabezar, participar y coordinar una campaña de calumnias en contra nuestra con el objetivo de afectar mi imagen pública y la de Andrés Manuel López Obrador.
Es muy sencillo y se puede resumir de la siguiente forma: con la llegada de la Cuarta Transformación perdieron sus privilegios, tienen que pagar impuestos, acatar la ley y respetar la soberanía nacional; eso los tiene más que molestos y empecinados en hacer todo lo que esté en su poder para tratar de regresar a nuestro país a los tiempos en los que ellos mandaban, en los que solo ellos se beneficiaban del presupuesto público y cuando podían actuar por encima de la ley.
La realidad es que este país despertó: desde 2018 existe una revolución de las conciencias, la gente ya no les cree sus mentiras, el pueblo es mayor de edad y jamás les va a permitir regresar al poder. La gente no olvida, y no va a olvidar nunca que ustedes fueron los que más atacaron a Andrés Manuel López Obrador a lo largo de su carrera, y ese que tanto atacaron resultó ser el mejor presidente en la historia moderna de nuestro país, sobre todo por darle beneficios al pueblo y actuar siempre de acuerdo a la máxima: «Por el bien de todos, primero los pobres».
Ustedes son los enemigos del pueblo. Ustedes son los que sumieron a nuestro país en la pobreza. Ustedes son los que, generando desigualdad y resentimiento, generaron la violencia. Ustedes son los que se embolsaron lo que alcanzaron a llevarse de la riqueza nacional en detrimento de la mayoría de los mexicanos.
Ustedes son los que ahora, desde sus aviones, desde sus mansiones, desde sus yates, desde sus montañas de dinero mal habido, pretenden acusar a quienes luchamos junto con el pueblo por combatir la desigualdad, disminuir la pobreza y por tener un país más justo, independiente y soberano.
Ustedes seguirán acusando, mintiendo, tratando de engañar, pero nosotros seguiremos luchando como lo hemos hecho toda la vida. Y recuerden lo que alguna vez les dijo Andrés Manuel López Obrador: «Aún falta que a ustedes y a nosotros nos juzgue la historia».
No les tenemos miedo, no nos vamos a doblar, no claudicaremos, y mientras tengamos la dicha de estar vivos continuaremos luchando por nuestros ideales y nuestros principios, porque nuestra lucha es por una causa superior, una causa justa que dignifica y que deja huella en este mundo.
Muchísimas gracias por su atención y nos seguiremos encontrando en este espacio las veces que sea necesario aclarar algo. Muchísimas gracias por acompañarme.







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